Artículo

Tareas por Edad

tareas por edad.JPG
 
 

Con frecuencia los padres perciben que sin su intervención, muchas de las tareas que deben desarrollar los niños no se concretan, o bien no son desarrolladas satisfactoriamente. “Tiende la cama”, “¡Recoge tus cosas!”, “¡Ponte los zapatos!”, “¡Cepíllate los dientes!”, “¡Recoge tu sweater!”, “¡Termina de comer!” son algunas de las frases que, como decálogos, se repiten día a día, en los hogares, algunas veces en un tono de mayor intensidad, algunas veces, acompañadas de las lágrimas del niño, otras,  del gesto molesto del adolescente pero siempre  bajo el reclamo lastimero de los padres: “¡Todos los días es la misma historia!

En materia de independencia y adopción de responsabilidades, cada hogar se rige con diversas normas. No obstante, de acuerdo a la edad de los niños, es necesario que, el asignarles responsabilidades se tome como un proceso que inicia desde muy pequeños.

Ante la incertidumbre de los padres, respecto a cuánta responsabilidad delegarles, es necesario recordarles que, la anticipación, la perseverancia y la estructura son los aliados clave para unificar esfuerzos y evitar mañanas caóticas.

Paso a paso

Conforme los niños van consolidando etapas de su desarrollo, las posibilidades para desarrollar tareas se amplían. Un niño de uno a dos años, puede realizar encargos como guardar objetos, detenerse cuando se le indica o desechar la basura en el lugar correspondiente. No obstante, estas consignas deben ser apoyadas en un lenguaje claro y con modelaje.

Una vez que el niño comprende lo que se espera de él es más fácil reproducir la tarea. No obstante, si en medio de ella el adulto interrumpe para “agilizarla”, dificilmente el niño se esforzará por concluirla.

Algunas de las tareas recomendadas por edad son las siguientes:

  • Antes de los dos años: guardar sus juguetes, botar la basura.
  • De dos a cuatro años: recoger sus juguetes, cargar un salveque, guardar sus zapatos.
  • De cinco a siete años: ordenar sus juguetes  en categorías (tamaño, tema), poner la mesa, regar las plantas, elegir su ropa entre dos opciones, colocar la ropa sucia en su lugar, alistar el bulto con ayuda, bañarse solo con supervisión, usar el microondas, quitar las sábanas sucias de su cama, intentar tenderla.
  • De ocho a diez años: lavar sus tennis y medias, lavar su plato, preparar meriendas, elegir su ropa, ahorrar, hacer algunos pagos con supervisión (heladerías, librerías)  tender la cama, bañarse solo, alistar su bulto, doblar la ropa, usar la lavadora, limpiar vidrios o espejos, aspiraro barrer.
  • De diez a trece años: tender la ropa, preparar comidas sencillas (pasta, pancakes, huevos, ensaladas), solicitar un mensaje cuando llaman por teléfono, hacer las tareas solos, estudiar.
  • De trece en adelante: sacar la basura, pasear a la mascota, hacer compras, hacer proyectos escolares.
 Todos podemos realizar tareas acordes con la edad.

Todos podemos realizar tareas acordes con la edad.

Algunas tareas pueden requerir ayuda del adulto (bañarse, cocinar, estudiar) no obstante, gradualmente puede remplazarse por un monitoreo general, hasta finalmente delegar mayor responsabilidad. En materia de tareas domésticas y académicas, una vez que un niño ha consolidado una tarea, puede asumir otra, sin dejar la anterior. Es decir, se espera que un joven de trece años, sea completamente capaz de realizar cualquier tarea de años anteriores, por lo que es fundamental que usted:

  • Recuerde establecer espacios para las tareas de aseo:
    • un cajón para los juguetes,
    • una canasta para la ropa sucia,
    • un estante para los libros,
    • un envase para los lápices o los materiales de arte,
    • repisas e n el clóset  para las diferentes prendas, entre otros.
  • Brinde asistencia cuando les observa con dificultades en una  tarea, preguntando si necesitan ayuda, evitando involucrarse de lleno en la tarea que ellos requieren aprender a desarrollar.
  • Evite comentarios como: “Tenemos tarea”, “Estamos en exámenes”. Promueva que su lenguaje sea claro en cuanto a las responsabilidades que son de ellos.
  • Refuerce constantemente al niño o adolescente cuando este concrete las tareas. La motivación no necesariamente requiere de un incentivo económico o material, sino que un abrazo, una sonrisa o un comentario positivo, pueden calar aún más hondo en el autoestima del menor, haciéndole ver que su esfuerzo es reconocido.

Con constancia y afecto, poco a poco los niños y adolescentes lograrán epoderarse de sus pertenencias y responsabilidades, haciendo las rutinas más felices y eficientes.

 

DEPARTAMENTO DE APOYO INTEGRAL

SAINT MARY SCHOOL

M.SC. GIDGET MONGE M.

PSICOPEDAGOGA DE PREESCOLAR