"Picky Eaters”: consejos para el abordaje en casa

 El comer con los hijos permite la exposición y el acercamiento a los alimentos.

El comer con los hijos permite la exposición y el acercamiento a los alimentos.

 

 

Un “picky eater” es una persona que representa rechazo hacia una serie de comidas, o hacia la iniciativa por probar comidas nuevas. Es una condición observable con mayor frecuencia en niños, pero puede mostrarse en algunos adolescentes e incluso adultos.

Ante esta, las siguientes recomendaciones pueden colaborar en el abordaje de la situación en el hogar, comprendiendo que, al manifestarlas, los niños, están atravesando un momento difícil y que sus conductas disruptivas en la mesa, no son deliberadas.

1. Evite presionarlos

La estrategia más efectiva es no presionarlos para que coman. Al forzarlos, suelen tener la necesidad de protegerse más, evitando la apertura a comidas nuevas.

Por medio de la presión, se les conlleva a ignorar sus señales internas sobre el apetito. Lo que promueve el comer más o comer menos, desarrollando una relación poco saludable con la comida.

 

2. Coma con los niños y sea un ejemplo para ellos

Las comidas son una experiencia social que siendo niños se aprende por medio del modelado. Les permite establecer un estándar con respecto a la alimentación, aprendiendo que lo que comen sus padres es saludable y forma parte de una dieta usual. Esto no quiere decir que los niños van a comer todo lo que sus padres comen, pero es la base para lograr una dieta más variada.

El comer con los hijos permite la exposición y el acercamiento a los alimentos. Por otra parte, los padres deben ser conscientes con respecto a su actitud y respuesta acerca de la alimentación. Si uno de ellos, presenta dificultades para consumir ciertos alimentos o no le gustan ciertas texturas, los menores  lo van a notar y pueden repetir la conducta.

 

3. Coma en la mesa

Actualmente resulta muy común que se les brinde a los niños o jóvenes, la comida durante el juego, en sus habitaciones o cenar comida rápida en el carro. Esto refuerza el mensaje de brindarle poca o nula  importancia a la alimentación al mostrarse distraídos en otra actividad.

Existen situaciones en las que es inevitable comer en otros espacios, pero se recomienda mantener los períodos de alimentación estrictamente en la mesa.

Algunas recomendaciones para ayudar en este proceso son mantener un horario de comida estructurado, tener la comida y los utensilios necesarios para comer preparados, procurar que las comidas tengan una duración aproximada de 20-30 minutos, mantenerse firme y constante durante este espacio, asegurarse que esté sentado correctamente y ofrecer material que facilite la regulación de movimiento (como colocar un cojín en la silla), evitando distracciones.

 

Espacie las comidas y meriendas a cada 2.5 – 3 horas

La especialista en alimentación infantil y terapeuta ocupacional Alisha Grogan explica que el espaciar las comidas es esencial para que los niños sean capaces de alimentarse de manera adecuada. Ella incluso recomienda que los niños coman cada 3 horas, sin comer en ese espacio entre las comidas, permitiendo únicamente el consumo de agua. Esto les permite aumentar su metabolismo y mantener un peso saludable.

Los niños, principalmente los que son más quisquillosos al alimentarse, disfrutan de comer snacks durante el día, lo que suele aliviar a muchos padres porque consideran que al menos están comiendo algo, cuando en realidad están suprimiendo su apetito y no se sienten lo suficientemente hambrientos a la hora de la comida principal.

 

Exponga a toda la familia al mismo menú

Puede ser frustrante que los niños no quieran comer los alimentos preparados para ese momento del día. Muchos padres incluso se preocupan además por asuntos como la pérdida de peso o las posteriores dificultades al dormir provocadas por la falta de alimento.

A pesar de esto, resulta importante mantenerse firme con los niños, ya que el prepararles una comida diferente a la que está servida puede resultar cansado y e interrumpir el tiempo que se comparte con la familia. Además, darles la comida que ellos solicitan o sus alimentos preferidos, se refuerza en ellos la idea de que no es necesario comer lo que les están sirviendo, ya que siempre existe la probabilidad de que en el próximo período de comida puedan también comer lo que desean, aunque no esté en el menú.

 

Presente un alimento preferido en cada comida

Para complementar el punto anterior, se propone que la comida incluya al menos un alimento preferido. Esto facilita la exposición a alimentos nuevos o que no son preferidos, permitiendo que el niño se alimente con su comida preferida en caso de que no quiera comerse la totalidad de los otros alimentos.

 

 

María Pía Rivera Schmidt

Psicóloga de Preescolar y Primer Grado

Saint Mary School