Los Principales Hábitos de Estudio

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Los Principales Hábitos de Estudio

Es un hecho que, uno de los aspectos más importantes de nuestro desarrollo es la vida estudiantil, técnicamente pasamos alrededor de veinte años de nuestra vida solo en educación básica. Y eso antes de que empezar a pensar en una carrera universitaria.

Como lo dice Schunk (2012) el aprendizaje es “un cambio perdurable en la conducta o en la capacidad de comportarse de cierta manera, el cual es resultado de la práctica o de otras formas de experiencia” (p.3). Por tanto, a menos que sea una situación de alta complejidad emocional y cognitiva, la mayoría de los procesos de aprendizaje se dan a través de práctica y ejercicio de los contenidos a adquirir, es allí donde entra el concepto de hábitos estudio.

Por ello al igual que cualquier deportista de alto rendimiento que debe cumplir con régimen de entrenamiento, alimentación, sueño y demás. Lo lógico es que el desempeño académico de un estudiante esté ligado al nivel de compromiso con sus estudios; pues todo hábito de refiere a aquellas conductas que los estudiantes practican regularmente y conscientemente, para incorporar conocimiento a su estructura cognitiva. Sin embargo, muchos padres comentan que desconocen si al ver a sus hijos sentados frente a la computadora estarán o no estudiando, para ello, he aquí los principales hábitos de estudio que tienen los estudiantes exitosos:

  1.     Estar en clase

No es lo mismo estar en clase a que el cuerpo se siente en un escritorio frente a la pizarra. La mayoría de la materia y explicaciones no se pueden replicar en sesiones de estudio o tutorías, por ello es imperativo prestar atención durante la clase, tomar apuntes y hacer preguntas.

   2.     Mantener un orden claro

La consistencia y la estructura son las mejores herramientas cuando hay que enfrentarse ante tareas, quices, exámenes y prácticas en cada materia y de forma acumulada. Es necesario saber priorizar objetivos, administrar los recursos y saber establecer fechas límites, al inicio es complicado pero con una buena guía cada estudiante es capaz de organizarse por sí mismo.

3.     Tener horarios de estudio

El tener un horario diario de estudio, inicia como una tortura pero luego se convierte en un hábito. Y como cada hábito, la persistencia permite expandir el límite del rendimiento, una vez instaurado el estudio diario será tan complicado como revisar el perfil de una red social.

4.     Tomar descansos

El cerebro es un músculo, y como cualquier otro, tiene una curva de rendimiento definida. Por tanto, para maximizar la capacidad de memorizar es recomendable dosificar el esfuerzo realizado al estudiar, realizando descanso entre las diferentes sesiones de aprendizaje.

5.     Producir material

  El aprendizaje es activo, dinámico y subjetivo, estudiar frente a la laptop o del resumen de otra persona es lo mismo que leer un periódico impreso en otro idioma. Es decir, un estudiante que realmente estudia no solo memoriza, produce, crea sus propios recursos que le facilita la labor de estudiar, no importa si es un resumen o una escultura, si ha dominado la materia es capaz de generar nuevos productos.

6.     Mantener un estilo de vida saludable

El cansancio es el enemigo de un estudiante comprometido, la idea no es abrumar a los estudiantes, sino que disfruten este proceso. Por ello, es fundamental cuidar también de la salud física a través de una buena alimentación, correctos hábitos de sueño, en conjunto con espacios de ocio y recreación.

 7.     Practicar el examen

Tiene mucha lógica practicar para un examen de matemática en lugar de memorizar los pasos de las ecuaciones, ¿verdad?, bueno entonces ¿por qué la mayoría de los estudiantes no practica ejercicios sobre los contenidos de las otras asignaturas? Una de las principales maneras de asegurarse un buen resultado en los exámenes es realizando simulaciones del examen real.

  8.     Aprender y entender los errores

Las evaluaciones son el principal sistema de control para valorar el dominio de contenidos en un estudiante. Toda evaluación es una oportunidad de mejora, es necesario que los estudiantes estudien los exámenes que ya han realizado, y entiendan cómo y porqué se equivocaron. Y después aprender cómo corregir dichos elementos.

La idea no es reducir ni facilitar la cantidad o dificultad del trabajo académico, hay que recordar que cada asignación, tarea, examen y trabajo en clase, busca desarrollar una competencia transversal que estos estudiantes van a necesitar para el resto de su vida. Lo mejor que se puede hacer es darle los recursos para hacer frente a su rol como estudiantes. La fórmula es simple a mayor estudio mayor dominio teórico y técnico de las competencias curriculares, ello se ve reflejado en la conducta del estudiante y en sus notas.

 

Josh E. Carballo Chavarría       

Psicopedagogo de Secundaria

 

Schunk (2012). Teorías del aprendizaje. Una perspectiva educativa. Sexta edición. Pearson Educación, México.

Mora (2010). Evaluación diagnóstica en la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales. Editorial UNED, Costa Rica.