Exposición a la tecnología y contenido audiovisual en niños y jóvenes:

EFECTOS Y RECOMENDACIONES PARA SU USO

Es indispensable monitorear el tiempo que invierten los niños y jóvenes expuestos a medios electrónicos.

Es indispensable monitorear el tiempo que invierten los niños y jóvenes expuestos a medios electrónicos.

 
 

efectos y recomendaciones para su uso

Los niños y jóvenes se ven expuestos a las tecnologías y a estímulos audiovisuales casi diariamente, aspecto que se podría considerar indispensable en su vida actualmente, es parte de su realidad aprender, interactuar y recrearse a través de diversos medios tecnológicos. La velocidad con que la tecnología avanza puede percibirse como un reto para los adultos, ya que esta se encuentra fácilmente al alcance de niños y adolescentes, y existe una diversidad de contenidos a los que estos son expuestos, unos con mayores beneficios que otros.  

Indudablemente, las tecnologías de la información son beneficiosas para el desarrollo y el aprendizaje de los niños y representan un recurso de enseñanza y entretenimiento. Existen diversas aplicaciones que promueven el juego, la investigación, la lectura y el desarrollo de habilidades, funcionando como una herramienta paralela al aprendizaje formal. Ahora, es importante destacar que, de no contar con la guía y las regulaciones necesarias, los aparatos electrónicos pueden desencadenar una serie de efectos negativos, que van a depender, en gran parte, del contenido audiovisual al que estén expuestos los niños o adolescentes.

Dentro de los efectos psicológicos y conductuales se pueden mencionar los miedos irracionales, el desarrollo de conductas riesgosas o disruptivas (berrinches, irrespeto hacia los padres, agresiones físicas o verbales, uso de sustancias tóxicas, relaciones sociales nocivas, desarrollo de ideación suicida, entre otras), cambios en el estado de ánimo, exposición a situaciones de cyberbullying. A nivel neuropsicológico, se pueden presentar alteraciones en los procesos de atención, memoria y aprendizaje, así como dificultades de interacción social, pérdida de sueño o del apetito, entre otros.

A partir de esta combinación de factores, surge la necesidad de establecer lineamientos específicos para el uso de las tecnologías, las cuales van a depender de la edad maduracional de los niños o jóvenes. A continuación se señalan algunas recomendaciones básicas para su uso:

Regular el tiempo de uso: es indispensable monitorear el tiempo que invierten los niños y jóvenes expuestos a medios electrónicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2019) recomienda que niños menores a 1 año, no sean expuestos a pantallas electrónicas, mientras que los niños de 1 a 4 años pueden exponerse a un máximo de 1 hora diaria, mientras que los niños mayores de 6 años un máximo de 2 horas diarias.

Supervisar en todo momento lo que están viendo: es importante supervisar el contenido al que están expuestos los niños y jóvenes, asegurándose que sea apto para su edad cronológica y maduracional. La exposición a material no acorde, puede llevar al desarrollo de miedos y conductas inusuales, ya que en muchas ocasiones, sus funciones cognitivas no les permiten procesar la información de forma satisfactoria. Es por esto que se recomienda que los encargados tengan una participación activa en el proceso, que utilicen el aparato con el niño y realicen una exploración previa del contenido. La página https://www.commonsensemedia.org/ permite analizar aplicaciones, series y películas.

Promover el uso de aplicaciones educativas y de entretenimiento: se pretende que estas sean educativas, de manera que los niños cuenten con entretenimiento visual, que facilite el aprendizaje por medio de una interacción activa.

Establecer espacios y momentos libres de dispositivos electrónicos: se deben delimitar los espacios y momentos en los que se pueden utilizar los aparatos tecnológicos, así como los espacios libres de estos (comedor, Iglesia, escuela, cuando falta menos de 1 hora para dormir, los momentos en familia, entre otros).

Resulta importante mencionar que la tecnología ofrece una serie de ventajas en el desarrollo de los niños cuando se proporciona un uso regulado y guiado de los mismos. Además, se debe destacar que esta es una herramienta, no un distractor, cuidador o sustituto de la interacción  y afecto con los padres y otras personas.

 

Lic. María Pía Rivera Schmidt

Psicóloga de Preescolar