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El Poder del Vínculo

 

En algún punto de la rutina diaria, puede pasar que su hijo o hija menor exprese: “-¡Mami!, ¡Papi! ¡No tengo amigos!” “¡No tengo con quien jugar!” o, “Mi amigos son todos, con todos juego”. Estas frases suelen ser típicas en los niños, y toman otro significado para los adultos. Son expresiones, que permiten inferir la tendencia humana a la vida social, como un aspecto definitorio de la misma.

La relación constante con otros es sana, ya que esa interacción contribuye a la creación de conocimiento. Esta capacidad para interactuar prevalece en el concepto de “vínculo” como elemento facilitador para crear lazos profundos con otra persona.

Guillermo Carmona autor del libro “El poder de nuestros vínculos”, los explica como un don preciado de la vida. Nacen de la manera más sencilla como los grandes ríos, de una naciente pequeña, y así la vertiente crece hasta romper el surco inicial, consolidándose de manera amplia.

El autor hace referencia a dos clases de vínculos: sanos y perjudiciales. Mientras unos ayudan a la persona a ser mejor en su totalidad, los otros convierten al individuo en lo que no es y pueden causar que las personas tengan reacciones sintomáticas a nivel físico.

Por lo anterior, es fácil considerar que, entre los miembros de una familia, deben crearse los primeros lazos afectivos que favorezcan beneficios como los que se mencionan:

  • Crear relaciones sociales sanas, en donde la persona puede decidir quién es parte de su mundo y quien está sólo de paso.
  • Lograr lazos afectivos entre padres e hijos con tiempo de calidad.
  • Asimilar las situaciones que representan frustración social.
  • Atenuar la soledad dañina, ya que al crear vínculos la persona logra la solidaridad hacia otros y hacia sí misma.
  • Crecer en un ámbito de promoción social, sin egocentrismo ni narcicismo.
  • Dar continuidad a los vínculos sanos que se generan desde la infancia.
  • Lograr mayor plenitud personal y desarrollo de la empatía.
  • Promover las habilidades comunicativas.
  • Mejorar relaciones humanas, por medio de la capacidad de resolución de conflictos.

Es favorable que el inicio de los vínculos sea en el hogar. Haciendo hincapié en mejorar el lazo, ya que posteriormente su influencia se verá reflejada en su vida adulta en sociedad.

Cultivar los vínculos afectivos es decidirse a amar con paciencia, seriedad y responsabilidad, teniendo en cuenta que la libertad es la autenticidad, creando amistades duraderas y relaciones familiares sinceras.

 

Michelle Marenco de la Rocha
Psicóloga Primaria saint mary school