La resiliencia es aprendida.

La resiliencia es aprendida.

8 Pautas para desarrollar la Resiliencia

En el ámbito escolar y familiar es de suma importancia desarrollar la capacidad de enfrentarse ante conflictos, frustraciones, errores, y manejo de emociones. Por lo que en el presente artículo, le mostramos las diferentes claves para desplegar el arte de la resiliencia, como la  capacidad de asumir el dolor, aceptarlo y aprender de él.

 

1.       Actitud positiva: Mantener una actitud positiva ante la vida, genera autoconfianza en la persona para saber que las soluciones existen y así logran aparecer en la mente, por lo que aumenta el bienestar.

 

2.       Encontrar un propósito a lo que sucede: Las metas son prioridad para darle un sentido a la vida, y así tener un camino, un objetivo que seguir y al cual aferrarse con ahínco.

 

3.       Responsabilidad de las acciones: Si se piensa como se actúa, se pueden evitar varios errores, sin embargo muchas veces habrán equivocaciones, por lo que ser responsables con las consecuencias, atenúa el sentimiento de frustración en las situaciones inesperadas.

 

4.       Reforzar la alegría: Estudios internacionales en diferentes universidades, entre ellas Harvard, afirman que las personas más felices son las que viven la alegría en lo que hacen, y para eso hacer ejercicio, escuchar música, dormir adecuadamente, ayuda a mejorar el nivel de energía (alegría). Una mente ocupada y un cuerpo que satisfaga las necesidades integrales son insumos para el equilibrio emocional y físico.

 

5.       Red de apoyo: Todas las personas necesitan apoyo externo, en donde se aprenda la escucha, la comunicación asertiva, y el surgimiento de nuevas ideas para optimizar procesos y tomar decisiones asertivas.

 

6.       Flexibilidad al cambio: Los cambios en la vida siempre aparecen, por lo que, prepararse para aprender de lo nuevo, y ver el pasado como experiencia, permite un  presente objetivo, resiliente y  prometedor.

 

7.       Cuido personal: Tiempo para realizar actividades para sí mismo, higiene personal, descansar y recuperar fuerzas ayudan al autocuidado y por ende a la satisfacción personal.

 

8.       Formación espiritual:   Al igual que el cuerpo necesita alimento y atención, el espíritu requiere de la oración, la reflexión y la comunicación con Dios. La fe y el acompañamiento espiritual, permiten a la persona recuperar sus fuerzas, desahogar sus penas y superar la adversidad.

 

Es muy importante recordar que la resiliencia es aprendida, por lo que el ejemplo en el hogar, ayudará a los hijos a poner en práctica esta herramienta. El apoyo de profesionales que promueven este importante proceso de aprendizaje personal se considera un aliado poderoso en la estabilidad integral de la persona. Comparta sus inquietudes, acérquese, ¡estamos para servirles!

 

Michelle Marenco

Psicóloga de Primaria

Saint Mary School