10 FORMAS DE USAR  EL  LENGUAJE POSITIVO EN LA EDUCACIÓN DEL NIÑO

 El lenguaje positivo refuerza la autoestima del niño, le permite desarrollar una actitud positiva para afrontar los retos de la vida diaria

El lenguaje positivo refuerza la autoestima del niño, le permite desarrollar una actitud positiva para afrontar los retos de la vida diaria

La forma en que le hablamos a un niño  tiene grandes repercusiones  sobre él.

Nuestras palabras tienen un efecto inmediato, perduran con el tiempo en su mente y corazón.

Luis Castellanos, en su libro “La Ciencia del  Lenguaje Positivo: cómo nos cambian las palabras que elegimos”,  afirma que palabras como "alegre, feliz, animado, ilusionado, orgulloso o risueño" que tienen una importante carga positiva, generan más actividad cerebral.   Por otro lado, si les hablamos a gritos, con palabras humillantes o acusadoras, la conducta será más agresiva.

A continuación se muestran algunos consejos a considerar a la hora de los mensajes,  conectándolos  con las emociones y el cerebro de los niños de forma positiva:

1.     Cambiar las palabras. Es importante evitar las  etiquetas y comparaciones, “sos un cochino", “mirá a tu hermano, él siempre está limpio”,  y nunca utilizar “malas palabras” o insultos, "¿sos tonto o qué?". Si el niño realiza alguna conducta negativa, podemos recordarle lo que ha hecho bien y lo motivamos con una frase positiva, como: “ya verás ahora lo vas a hacer muy bien”.

 

2.     El objetivo es cambiar la conducta no al niño.  En lugar de criticarlo, hable directamente de la conducta y explíquele  lo que quiere que haga.

 

3.     Ubicarse a la misma altura del niño, es una manera de tener una actitud positiva hacia él y demostrar empatía.

 

4.     Evitar transmitir mensajes negativos.   Si analizamos los mensajes que le enviamos al niños al  llamarle la atención, es fácil darnos cuenta que muchos llevan la palabra NO, lo que hace que los mensajes sean negativos. Veamos el siguiente mensaje negativo: “si no recogés los juguetes, no hacemos las galletas”. Lo correcto y positivo sería: "si recogés los juguetes, podemos cocinar esas galletas que tanto te gustan".

 

5.     No abusar de órdenes y amenazas.  "Vení aquí", "levantá los juguetes", "bañáte", "hacé la tareas", "vestíte o te castigo", entre otros.   Cuando el día a día de un niño está lleno de este tipo de mensajes,  estos pueden causar un bloqueo,  crear  miedos, estrés y ansiedad.

 

6.     Evitar etiquetar al niño. Catalogar a un niño de  "sos un vago", "sos  un torpe", aunque el niño no lo sea, terminará creyendo que lo es, lo que puede dañar su autoestima.

 

7.     No caer en el halago constante o equivocado. utilizar un lenguaje positivo y afectivo con el niño, sin caer en el exceso de halagos, principalmente cuando estos son falsos.

 

8.     Ser firmes y directos. A veces podemos ser flexibles y negociar con el niño, pero en otras ocasiones la conducta esperada no es negociable y debemos dejar clara nuestra posición, evitando entrar en una lucha de poder.

 

9.     Vigilar los gestos o nuestra actitud.  La diferencia entre un lenguaje positivo y un lenguaje negativo la mayoría de las veces está en la actitud y no en las palabras.

 

10.  Recuérdele  lo importante  que es para usted y cuánto le quiere.

 

El lenguaje positivo refuerza la autoestima del niño, le permite desarrollar una actitud positiva para afrontar los retos de la vida diaria, influye en su actitud y en las relaciones sociales. 

 

Marianela Romero

Terapeuta de Lenguaje

Saint Mary School